DSCN4464Queremos formar a los miembros del Instituto en una gran madurez humana y cristiana para que alcancen la medida de la plenitud de Cristo (Ef 4,13).

Esta preparación requiere la formación de personalidades equilibradas, sólidas y libres.

La formación intelectual de la religiosa se plantea como algo urgente frente a la nueva evangelización y a los planteamientos modernos. (Const.559) Gran importancia tiene en la formación intelectual, el estudio de la filosofía, dada la situación del todo particular que exalta el subjetivismo como criterio y medida de la verdad. (Const.560)

Etapas de Formación:

Aspirantados
Dentro de los diversos períodos que se distinguen en el proceso formativo de las religiosas, se ubica en el primer lugar, para aquellas que desde su temprana edad manifiestan su deseo de entregarse a Dios, el Aspirantado. El fin del Aspirantado es ayudar a las adolescentes que manifiestan poseer gérmenes de vocación a que disciernan más fácilmente y puedan responder a su vocación. Y esto posibilita también que, al concluir este período, la candidata “teniendo conciencia clara del llamamiento divino, haya alcanzado una tal madurez espiritual y humana que le permita tomar la decisión de responder a dicho llamamiento con la responsabilidad y la libertad suficientes”.

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Noviciados
La vida en el Instituto comienza en el Noviciado. En él las novicias conocen más plenamente su vocación divina, son probadas en su intención e idoneidad y se preparan debidamente, según las exigencias de la vida religiosa para su profesión. El Noviciado dura doce meses. En el Noviciado prevalece la formación espiritual y la capacitación intelectual necesaria para que las novicias puedan encarar los estudios posteriores. Se realizan también experiencias pastorales y especialmente misioneras de acuerdo al carisma propio del Instituto.

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Juniorados
Concluido el Noviciado comienza un nuevo período de formación religiosa, caracterizado por los estudios filosóficos y teológicos, que se realizan de acuerdo a las normas del derecho y a los documentos del Magisterio más recientes, a fin de lograr una auténtica formación integral: humana, espiritual, intelectual y pastoral.

Formación permanente
La vida religiosa es un proceso de continua conversión, que no acaba en los años de formación, sino que debe mantenerse y acrecentarse cada día más. La formación permanente reviste cuatro dimensiones: la humana, la espiritual, la intelectual y la pastoral, y no conoce límites de edad y situación. En orden a esto deseamos que algunos miembros del Instituto, en la medida de las posibilidades y de acuerdo a sus capacidades y talentos, cursen estudios posteriormente al Estudiantado, preferentemente en las Universidades Pontificias de Roma o reconocidas por la Santa Sede, con el fin de capacitarse y tener título habilitante.

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Esta Iglesia de Roma es el mejor lugar para esta formación, pues en ninguna otra localidad hay tanta oportunidad de formar religiosos idóneos como en el centro de la Cristiandad, junto a la tumba de los dos grandes Apóstoles, bajo la solicitud paterna del Sumo Pontífice que, por su función de Vicario de Cristo, es padre común de las gentes y custodio e intérprete de la fe católica.