Consideramos que nuestra Espiritualidad debe estar profundamente marcada por el misterio de la Encarnación en sus múltiples aspectos.

Queremos estar anclados en el misterio sacrosanto de la Encarnación, que es ‘el misterio primero y fundamental de Jesucristo’, y desde allí lanzarnos osadamente a restaurar todas las cosas en Cristo (Ef 1,10).25th Anniversary 122

¿Por qué ‘anclados en el misterio de la Encarnación’?

Porque deseamos vivir intensamente las virtudes de la Trascendencia, la Fe, la Esperanza y la Caridad, a fin de ser sal y luz del mundo, sin ser del mundo.

Porque queremos vivir intensamente las virtudes del anonadarse: humildad, justicia, sacrificio, pobreza, dolor, obediencia, amor misericordioso… en una palabra tomar la cruz (cf. Mt 16,24).

Hay que estar en el mundo y asumir en Cristo todo lo humano. No asumiendo solo lo que no es asumible, como el pecado, el error, la mentira, el mal.

Vida de Oración

Para obtener frutos y perseverar en la vida religiosa, nuestro horario incluye las siguientes momentos destinados a la oración:

  • Santa Misa
  • 1 hora de Adoración Eucarística
  • Rezo del Santo Oficio en comunidad (Laudes, Vísperas, y Completas)
  • Angelus
  • Santo Rosario
  • Lectura espiritual
  • Oraciones personales

ssvm-Ecclesiastical embroidery-2Esclavitud Maraiana

Para alcanzar esta disposición de suma, total e irrestricta docilidad al Espíritu Santo, que es el Espíritu de Cristo (cf. Rom 8,9), necesitamos que la Santísima Virgen sea el modelo, la guía, la forma de todos nuestros actos, por todo lo cual, con todas las fuerzas del alma, y del corazón, hoy y siempre, decimos: ‘¡TOTUS TUUS, MARIA!’
Es también nuestra intención manifestar nuestro amor y agradecimiento a la Santísima Virgen… a la par que obtener su ayuda imprescindible para prolongar la Encarnación en todas las cosas, haciendo un cuarto voto de esclavitud mariana según San Luis María Grignon de Montfort.

El espíritu de nuestra familia religiosa no quiere ser otro que el Espíritu Santo y si degenera en otro, desde ahora y desde cualquier lugar, comprometemos nuestra súplica para que el Señor la borre de la faz de la Iglesia.